Por: Ronald Melenge Meneses, Valentina Galíndez Bambagüée Pueblo: Kokonuko

En esta edición, tras llegar al Congreso del CRIC, los animales de­ciden alzar su voz. Cansados de ser ignorados, exigen ser escucha­dos y tenidos en cuenta en las decisiones que afectan el territorio. Desde su palabra, reclaman coherencia entre los discursos que hablan de cuidado y las prácticas que, mediante el monocultivo, la ganadería o la minería, siguen debilitando los ciclos naturales de la Madre Tierra. Esta segunda parte nos invita a mirar más allá de lo humano, a reconocer que la vida se sostiene en el equilibrio entre todas las formas de existencia y que sigue siendo urgente abrir la conversación sobre nuestra responsabilidad compartida de cuidar el territorio que nos cuida.

Vinimos a este congreso para hacernos escuchar; esta es la asamblea de la vida y el territorio. Queremos que se nos reconozca como parte del territorio en el proceso de liberación de la madre tierra y en el ejercicio de este congreso.